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La reconstrucción educativa en Venezuela: El Docente-Investigador como eje de Ciudadanía y Resiliencia

Por Luis A. Ordóñez V.

Este reporte adelanta una primera aproximación a lo que pudiera convertirse en una propuesta de transformación del sistema educativo venezolano, planteando la necesidad urgente de un nuevo perfil profesional: el docente-investigador, capaz de mediar entre la crisis institucional y las realidades de las comunidades.

 Resumen Ejecutivo

La propuesta articula una estrategia integral para la reconstrucción del sistema educativo venezolano, el cual se encuentra en un estado de colapso. El enfoque se fundamenta en la resiliencia territorial y la mediación mética, buscando transitar de una gestión burocrática centralizada hacia un modelo donde la actividad docente integre la investigación y la formación ciudadana directamente con las comunidades.

Esta transformación se operacionaliza a través de tres metodologías clave: la Investigación-Acción Participativa (IAP), el Análisis Estratégico Situacional (AES) y la Ciencia Ciudadana (CC). El objetivo central es formar y certificar docentes que posean la inteligencia mética necesaria para habitar y sanar la «hendidura ontológica» que separa las instituciones formales de la vida cotidiana popular.

1.- La crisis venezolana de la educación

Venezuela no enfrenta una crisis pasajera, sino una Emergencia Humanitaria Compleja que pone en riesgo la formación de toda una generación. Según los datos de la ENCOVI 2025, la pobreza multidimensional alcanza un alarmante 55%, y aproximadamente 1,2 millones de niños y adolescentes se encuentran fuera del sistema escolar. La precariedad es física y humana: el 74,6% de los planteles tiene fallas graves de infraestructura y el 79,3% presenta déficit de personal docente.

Ante esta realidad, la educación no puede limitarse a manuales rígidos. Como señala Edgar Morin (1999), es imperativo desarrollar la capacidad de «enfrentar las incertidumbres» mediante un conocimiento pertinente que conecte con los problemas reales. La ciudadanía en este contexto debe entenderse no solo como un estatus legal, sino como una conquista constante. Mientras que el modelo clásico de T.H. Marshall (1950) planteaba una evolución lineal de derechos civiles, políticos y sociales, en América Latina autores como Guillermo O’Donnell (2004) advierten sobre una «ciudadanía de baja intensidad», donde el ejercicio de los derechos es fragmentado y requiere de una lucha social permanente.

2.- Acerca del diálogo escuela-comunidad (DEC): el papel del docente-investigador y la tríada educativa

El éxito de la integración educativa depende de la calidad del diálogo entre la escuela, la familia y la comunidad. No basta con informar; es necesario establecer una comunicación comunitaria-dialógica. Para lograr esto, surge la figura indispensable del docente-investigador.

Siguiendo a Lawrence Stenhouse (1975), la enseñanza no es la ejecución de un manual externo, sino una investigación constante en el aula, la cual funciona como un laboratorio social. En el contexto venezolano, el docente debe ser capaz de reconocer la tensión descrita por Alejandro Moreno (1993) entre El Aro, la estructura institucional, las normas y protocolos técnicos y La Trama, la red de relaciones, códigos de supervivencia y realidad vivida por la comunidad.

Si el docente solo aplica el «Aro» (la norma fría) ignorando la «Trama» (la realidad popular), la educación pierde su eficacia. El docente-investigador utiliza su inteligencia mética para adaptar el currículo —entendido como una hipótesis de trabajo y no como una orden— a las necesidades del territorio. La métis encuentra legitimación académica en James C. Scott (1998), como la destreza práctica para navegar los planes estatales que fracasan por su simplificación excesiva; en Daniel Kahneman (2011), a través del estudio de mecanismos de pensamiento rápido que permiten respuestas eficaces en entornos de incertidumbre; y en Edgar Morin (1999), al reivindicar la necesidad de aprender a enfrentar la complejidad y la incertidumbre. Desde esta perspectiva, la inteligencia mética puede entenderse como una forma de conocimiento práctico y estratégico que permite actuar eficazmente cuando los datos son incompletos, las reglas insuficientes y las circunstancias cambian constantemente (Detienne y Vernant, 1974; Mendoza Blanco, 2026).  La métis constituye, así, una herramienta para navegar el océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certezas.

3.- Hacia una escuela generadora de ciudadanía mediante la investigación

Para que la escuela produzca ciudadanos activos, la formación de los educadores debe sostenerse en un trípode metodológico que promueva la acción y el rigor, así:

La Investigación-Acción Participativa (IAP): Inspirada en Paulo Freire (1970), busca que el docente sea un investigador de su propia práctica, promoviendo la emancipación y transformando a los participantes en sujetos históricos capaces de generar cambios en su entorno.

El Análisis Estratégico Situacional (AES): Propuesto por Carlos Matus (1987), esta herramienta es vital para gestionar la escasez. Permite a los docentes y directivos mapear actores, analizar resistencias y negociar la viabilidad de sus planes en entornos de alta incertidumbre.

La Ciencia Social Ciudadana (CSC): Involucra a los estudiantes en la recolección de datos científicos sobre sus propias comunidades (por ejemplo, fallas en servicios públicos). Esto reduce la subjetividad del conflicto social y permite una incidencia política basada en evidencia.

En este modelo, el estudiante se convierte en un «Hijo-Puente» (Ordóñez, 2026): un traductor ontológico que habita el mundo académico y el mundo de su comunidad (barrio o urbanización), produciendo «evidencia territorial» que legitima el valor de la escuela ante esa comunidad.

4.- La formación de los docentes

Venezuela enfrenta un desmantelamiento de la carrera docente. Las proyecciones de Tulio Ramírez (2025) son demoledoras: de seguir la tendencia de pérdida de egresados (más de 1,200 anuales), para el año 2032 no habrá nuevos docentes graduados en el país.

Es urgente revertir esta tendencia mediante políticas de pregrado y postgrado que incluyan, tanto la Dignificación salarial (es imperativo ajustar los ingresos a la canasta básica, como a la Capacitación integral (formar a los docentes como investigadores de la realidad y a las autoridades como gestores de crisis, capaces de asegurar la viabilidad institucional en el territorio), incorporando explícitamente los valores éticos en el proceso.

5.- La colaboración intersectorial (docentes-administradores-decisores de políticas públicas)

La transformación educativa no puede ser un esfuerzo aislado de los maestros. Requiere una gobernanza multinivel que coordine la administración central con los centros escolares locales. En el caso venezolano, a diferencia de otros países del Caribe que avanzan hacia la digitalización sistémica, la colaboración está marcada por la emergencia.

Hoy, la articulación real ocurre a menudo a través del Clúster de Educación (liderado por UNICEF y OCHA), que suple las deficiencias del Estado en áreas como nutrición, salud mental y dotación de agua. Se recomienda fortalecer la toma de decisiones basada en datos para superar la opacidad estadística actual y permitir diagnósticos objetivos sobre la deserción y el estado de la infraestructura.

6.- La incorporación de las herramientas digitales (TIC e IA)

Finalmente, la escuela como centro de datos territorial requiere una infraestructura mínima hoy inexistente: el 70% de los planteles carece de internet y el 62% tiene problemas de iluminación.

La reconstrucción exige la presencia en las sedes educativas de Servicios básicos habilitantes (electricidad estable y conectividad satelital en zonas remotas); Equipamiento para el «Hijo-Puente» (dispositivos móviles que permitan a los estudiantes actuar como «sensores» de su realidad); y, uso de Inteligencia Artificial (IA) y herramientas de mapeo (Implementar tecnologías como OpenStreetMap) para la cartografía social, utilizando herramientas como la Calculadora de Costos de Aprendizaje Digital del BID para planificar inversiones inteligentes y escalables.

7.- Conclusión

El sistema educativo venezolano solo podrá salir de su crisis si sitúa al docente-investigador en el centro de la política pública. Este profesional, dotado de herramientas científicas y astucia mética, es el único capaz de reconstruir el tejido social y formar ciudadanos que, a pesar de la adversidad, puedan habitar con dignidad y propósito su territorio.

 

Bibliografía de interés:

Detienne, M., & Vernant, J.-P. (1974). Les ruses de l’intelligence: la mêtis des Grecs. Flammarion

Encuesta Nacional de Condiciones de Vida. (2025). Presentación de resultados ENCOVI 2025. Universidad Católica Andrés Bello. https://www.proyectoencovi.com/

Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI.

Kahneman, D. (2011). Thinking, Fast and Slow. Farrar, Straus and Giroux.

Marshall, T. H. (1950). Citizenship and social class, and other essays. Cambridge University Press.

Matus, C. (1987). Política, planificación y gobierno. Instituto Panamericano de Planificación Estratégica.

Mendoza Blanco, N. (2026). La sabiduría del zorro: Métis, el arte de la estrategia [Manuscrito en preparación].

Moreno, A. (1993). El aro y la trama: Episteme, modernidad y pueblo. Centro de Investigaciones Populares.

Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO.

O’Donnell, G. (1993). Acerca del Estado, la democratización y algunos problemas conceptuales. Desarrollo Económico, 33(130), 163-184.

Ordóñez, L. (2026, 13 de febrero). Sutura Cultural: La Ciencia Ciudadana como Modelo de Transformación Educativa. Bitácora Interconectados. https://bitacora.interconectados.org/sutura-cultural-la-ciencia-ciudadana-como-modelo-de-transformacion-educativa/

Ramírez, T. (2025, 13 de febrero). La falta de generación de relevo docente: Un daño colateral de la crisis educativa. Universidad Católica Andrés Bello.

Scott, J. C. (1998). Seeing Like a State: How Certain Schemes to Improve the Human Condition Have Failed. Yale University Press.

Stenhouse, L. (1975). An introduction to curriculum research and development. Heinemann


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Se ha desempeñado como investigador y docente universitario a nivel de pre- y postgrado en diversas áreas académicas. En el pasado tuvo la oportunidad de desempeñarse como Secretario General de la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia (AsoVAC) y Presidente de la Fundación Venezolana para el Avance de la Ciencia (FUNDAVAC), además de la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Permanente de Ciencia y Tecnología de la entonces Cámara de Diputados del Congreso Nacional. En la actualidad es presidente de la Fundación InterConectados y Profesor Asociado de la Universidad Católica Andres Bello. Sus intereses de investigación giran alrededor del “conocimiento en la sociedad latinoamericana”, su generación y movilización, el papel social de la ciencia y la tecnología, los determinantes culturales de la participación en la sociedad y el impacto que pudiese estar teniendo en la misma la presencia acelerada de las tecnologías digitales.

2 comentarios

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Paul Esqueda

Excelente editorial del Dr. Ordóñez. Con franqueza y respaldado con datos, Ordóñez desnuda la realidad del sistema educativo venezolano señalando una estrategia para superar la crisis. Yo espero que el Dr. Ordóñez en una próxima entrega nos hable de lo positivo del sistema educativo venezolano particularmente la educación privada (primaria, media, secundaria, y educación superior)

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    Luis Ordóñez

    Gracias Paul por tus amables comentarios. No pienso que el problema de la educación en Venezuela pueda organizarse para análisis separando lo público de lo privado. Mas bién debemos analizar los resultados de la educación dada a sectores clase alta y media, donde la triada escolar funciona adecuadamente (docente-familia-alumno) y la educación que se brinda en los sectores populares, donde «la hendidura» descrita por Alejandro Moreno, dificulta el trabajo en equipo de la citada tríada. Aunque la verdad es que, en los últimos tiempos, al crecer la desconfianza, y por ende la colaboración, pudiera todo el sistema estar afectado en su eficiencia. A este último aspecto nos estaremos refieriendo en nuestra próxima nota.

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