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Ciencia Ciudadana vs. Investigación Acción Participativa: ¿Cuál es el camino para introducir la ciencia en nuestras escuelas?

(Nota elaborada con el apoyo de Gemini)

(Ilustración generada por ideogram.ai)

En el vibrante ecosistema educativo latinoamericano, a menudo nos encontramos con conceptos que, aunque cercanos, poseen matices cruciales. Uno de ellos es la relación entre la Ciencia Ciudadana (CC) y la Investigación Acción Participativa (IAP). Ambas involucran a la comunidad en la generación de conocimiento, pero sus propósitos y enfoques difieren significativamente, especialmente cuando pensamos en cómo queremos que nuestros niños y jóvenes se acerquen a la ciencia.

Para entender por qué esta distinción es tan relevante en el ámbito escolar, primero recordemos la esencia de lo que la Real Academia Española (RAE) define como ciencia: «Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente.». Es decir, la ciencia es, ante todo, la búsqueda y estructuración de conocimiento.

Ciencia Ciudadana: Construyendo Conocimiento Juntos

La Ciencia Ciudadana se define como el trabajo científico realizado por el público en general, a menudo en colaboración con científicos profesionales e instituciones. Su objetivo primordial es generar nuevo conocimiento o comprensión científica. Esto se logra a través de la participación ciudadana en la recolección, el análisis o la cocreación de datos.

Imagina a estudiantes de primaria registrando observaciones de aves en el patio de su escuela, o a jóvenes de bachillerato analizando la calidad del aire en su barrio con sensores sencillos. Estos proyectos, impulsados por los avances en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), permiten recopilar grandes volúmenes de datos que serían inalcanzables para los científicos por sí solos. La CC no solo optimiza recursos, sino que también contribuye a despertar vocaciones científicas tempranas y a ampliar el imaginario social sobre el trabajo científico.

Investigación Acción Participativa (IAP): Ciencia para la Transformación

Por otro lado, la Investigación Acción Participativa (IAP) es un enfoque de investigación basado en la comunidad que enfatiza la participación y la acción, buscando comprender el mundo a través de su transformación colaborativa y reflexiva. El propósito principal de la IAP es transformar contextos y resolver problemas del mundo real. En la IAP, la ciencia se concibe como un instrumento para la acción social, no como un fin en sí mismo. Los participantes son coinvestigadores en igualdad de condiciones, promoviendo el empoderamiento individual y colectivo.

La IAP tiene raíces profundas en el Sur Global, donde ha sido fundamental para abordar necesidades sociales, políticas, económicas y ambientales, buscando una «democratización o socialización del saber».

¿Por qué la Ciencia Ciudadana para la Escuela?

Cuando nuestro objetivo es introducir a niños en primaria y jóvenes en bachillerato al concepto de ciencia como conocimiento, la Ciencia Ciudadana (CC) emerge como una opción particularmente potente y alineada con la definición de la RAE.

  1. Alineación con la Definición de Ciencia: La CC, en su esencia, se enfoca en la generación de conocimiento científico riguroso mediante metodologías válidas y la participación abierta. Esto permite a los estudiantes comprender directamente qué es la ciencia, cómo se construye el conocimiento a través de la observación, la recolección de datos y el análisis, y cómo se deducen principios y leyes. Es una forma práctica de vivir el método científico.
  2. Beneficios Pedagógicos Clave:
    • Aprendizaje Auténtico y Significativo: Los proyectos de CC ofrecen experiencias «de primera mano» que conectan el aprendizaje con la vida real, desarrollando el pensamiento crítico y la resolución de problemas. Los estudiantes no solo reciben información, sino que la producen, convirtiéndose en «prosumidores» activos de conocimiento.
    • Desarrollo de Habilidades del Siglo XXI: Fomenta la indagación, la creación de conocimiento y el pensamiento crítico desde edades tempranas.
    • Enfoque Sociocultural (Vygotsky): La Ciencia Ciudadana se alinea perfectamente con la teoría de Lev Vygotsky, que subraya el papel de la interacción social en el aprendizaje. Los estudiantes aprenden a través de la «participación guiada» con docentes, científicos o compañeros más experimentados, operando en su «Zona de Desarrollo Próximo» (ZDP). El «andamiaje» (scaffolding) proporcionado por los expertos permite a los estudiantes alcanzar habilidades que de otro modo no podrían desarrollar por sí solos, internalizando el conocimiento científico a través del diálogo y la colaboración.
  3. Ejemplos Concretos en el Aula:
    • En primaria, proyectos como «Fenociencia» (observación de plantas y cambio climático) o «Científicos de la Basura» (recolección y clasificación de residuos marinos) permiten a los niños realizar observaciones sencillas y entender conceptos ecológicos básicos de forma lúdica y «amigable».
    • En bachillerato, iniciativas como «Micromundo» (investigación sobre resistencia a antibióticos) o «Melanogaster: Catch The Fly!» (genómica de la adaptación) involucran a los jóvenes en investigaciones reales, donde diseñan experimentos, interpretan resultados y evalúan conclusiones, fomentando su identidad científica y vocaciones STEM.

Mientras que la IAP es invaluable para el cambio social y el empoderamiento comunitario, su énfasis en la acción transformadora podría, en las etapas iniciales de la educación científica, desviar el foco de la comprensión fundamental de la ciencia como un proceso de generación de conocimiento. La Ciencia Ciudadana, al priorizar la producción de datos y el rigor metodológico, ofrece un camino más directo y estructurado para que los estudiantes experimenten la ciencia en su forma más pura, sin dejar de lado el compromiso cívico y la relevancia social.

Conclusión: Un Camino Claro para la Alfabetización Científica

La elección entre Ciencia Ciudadana e Investigación Acción Participativa en el ámbito escolar no es una cuestión de cuál es «mejor», sino de cuál se alinea más eficazmente con el objetivo pedagógico específico. Para introducir a nuestros niños y jóvenes en el fascinante mundo de la ciencia como un sistema de conocimiento, la Ciencia Ciudadana ofrece una plataforma robusta y accesible. Permite a los estudiantes no solo aprender sobre ciencia, sino también hacer ciencia, contribuyendo a la construcción de un futuro más informado y participativo.

Al fomentar la Ciencia Ciudadana en nuestras escuelas, estamos cultivando una nueva generación de ciudadanos científicamente alfabetizados, capaces de observar, razonar y contribuir activamente al conocimiento que moldea nuestro mundo.

 

Referencias (5) para los interesados en el tema, pueden ser de gran utilidad para profundizar en la ciencia ciudadana y su aplicación en la educación, destacando las diferencias con la Investigación Acción Participativa:

  1. Betancur, E., & Cañón, J. E. (n.d.). La ciencia ciudadana como herramienta de aprendizaje significativo en educación para la conservación de la biodiversidad en Colombia. Revistas UDEA. Recuperado de https://revistas.udea.edu.co/index.php/CAA/article/download/323236/20780444
    • Fundamental para comprender los beneficios pedagógicos de la ciencia ciudadana, especialmente en el contexto latinoamericano y para la educación ambiental
  2. Openlab. (n.d.). De la ciencia ciudadana a la investigación participativa. Recuperado de https://openlab.ec/actividad/de-la-ciencia-ciudadana-la-investigacion-participativa
    • P para entender la distinción entre ciencia ciudadana y la Investigación Acción Participativa (IAP), particularmente desde la perspectiva del Sur Global, donde la «ciencia abierta» se interpreta con un énfasis en la participación comunitaria profunda.
  3. ResearchGate. (2021). La ciencia ciudadana como innovación en la enseñanza de las ciencias. Recuperado de https://www.researchgate.net/publication/343906083_La_ciencia_ciudadana_como_innovacion_en_la_ensenanza_de_las_ciencias
    • Este artículo ofrece una visión detallada de la ciencia ciudadana escolar.
  4. Simply Psychology. (n.d.). Vygotsky’s Sociocultural Theory. Recuperado de https://www.simplypsychology.org/vygotsky.html
    • El marco teórico del aprendizaje social, explica la teoría sociocultural de Vygotsky, incluyendo conceptos como la Zona de Desarrollo Próximo y el andamiaje, que son directamente aplicables a cómo la ciencia ciudadana facilita el aprendizaje colaborativo.
  5. Wikipedia. (n.d.). Investigación de acción participativa. Recuperado de(https://es.wikipedia.org/wiki/Investigaci%C3%B3n_de_acci%C3%B3n_participativa)
    • Una excelente visión general de los orígenes, principios y objetivos de la Investigación Acción Participativa, lo que es esencial para comprender sus diferencias con la ciencia ciudadana y por qué la distinción es relevante en el contexto educativo.

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Se ha desempeñado como investigador y docente universitario a nivel de pre- y postgrado en diversas áreas académicas. En el pasado tuvo la oportunidad de desempeñarse como Secretario General de la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia (AsoVAC) y Presidente de la Fundación Venezolana para el Avance de la Ciencia (FUNDAVAC), además de la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Permanente de Ciencia y Tecnología de la entonces Cámara de Diputados del Congreso Nacional. En la actualidad es presidente de la Fundación InterConectados y Profesor Asociado de la Universidad Católica Andres Bello. Sus intereses de investigación giran alrededor del “conocimiento en la sociedad latinoamericana”, su generación y movilización, el papel social de la ciencia y la tecnología, los determinantes culturales de la participación en la sociedad y el impacto que pudiese estar teniendo en la misma la presencia acelerada de las tecnologías digitales.

6 comentarios

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NELSON E MENDOZA

Excelente aporte Luis. Puede que el método científico comience por la piel del que vive, y luego avance hacia la observación de las estrellas. Puede que la ciencia brote del cuerpo primero, del conflicto, del afecto, de la escuela dañada, de la calle sin luz… y que luego asciende a hipótesis, pruebas y resultados. Puede que no sean excluyentes ambos enfoques. Puede que el timing sea una clave y que uno sea el relevo del otro.

El artículo presenta una comparación oportuna y necesaria entre dos enfoques contemporáneos para acercar la ciencia a la escuela: la Ciencia Ciudadana (CC) y la Investigación Acción Participativa (IAP). Ambos representan esfuerzos por democratizar el conocimiento, abrir el aula al entorno y empoderar a los estudiantes como actores del saber. Esta discusión es pertinente, especialmente en contextos donde la escuela necesita recuperar su vínculo con la vida, la comunidad y el sentido.

Desde la inteligencia mética, celebramos el esfuerzo del artículo por mostrar sus diferencias, alcances y limitaciones. Sin embargo, creemos que no se trata simplemente de elegir uno sobre otro, sino de reconocer cómo ambos ayudan a sembrar ciencia viva en los territorios concretos donde habitan nuestras escuelas.

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ruinspracticallyfa28bf4dc5

Luis, recuerdo que en mis años escolares, asignaturas como Historia y Educación Artística nos sacaban del aula. Visitamos el Museo de Antropología en Maracay, observamos y dibujamos casas coloniales, hicimos incluso un viaje a Choroní para inspeccionar viviendas antiguas. Fue una manera de aprender haciendo, viendo, preguntando. Eso también era ciencia ciudadana, aunque no la llamáramos así.

Hoy, la pregunta no es si tenemos plataformas digitales para hacer ciencia desde la escuela, sino:
¿Qué saberes locales podemos activar desde la experiencia directa?
¿Podemos recuperar esa lógica de aprender con los pies en la tierra?
¿Y si convertimos la comunidad en el primer laboratorio?

La inteligencia mética no espera condiciones ideales. Empieza con lo que hay y lo transforma en aprendizaje significativo.

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    Luis Ordóñez

    Totalmente de acuerdo Nelson. En el equipo tenemos expertos en fotografía y cine que podrían orientar a los docentes a generar… que se yo, concursos sobre la mejor fotografía de casas antiguas del barrio, o del pueblo, por ejemplo. ¿Será que la crisis les embota la inteligencia mética?

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Zuly Del Fiaco

Un artículo que enfatiza ver las diferencias entre CC y la IAP presentes en la finalidad, en el nivel de participación y hasta en el enfoque epistemológico que las sustenta. Pero creo que también tienen cuestiones en común, como el hecho de involucrar a personas del mundo cotidiano (no académicos), capacidad para generar impacto en la educación, en lo social, en el ambiente, capacidad para promover la democratización del conocimiento y hasta el cuestionamiento del monopolio de los «expertos» del conocimiento. En general, un artículo que nos hace pensar en sus aplicaciones y resultados en el campo educativo.

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Aurora Lacueva

Siguiendo enfoque predominante, considero “ciencia ciudadana” (c. c.) la realizada de acuerdo a métodos científicos, pero con participación no sólo de especialistas sino de “no especialistas”, incluso estudiantes de educación inicial, primaria y media. En la c. c. hay colaboración entre especialistas y legos, y se aspira a que los legos se involucren desde el planteamiento del problema y en todas las fases del trabajo. Es decir, no deben ser seguidores de instrucciones a ciegas, ni meros ayudantes. Se pretende producir resultados serios, ciencia “de verdad”, de utilidad en el mayor conocimiento del mundo y, eventualmente, en la toma de decisiones para resolver problemas “de la vida real”.

De la misma manera, también puede realizarse “tecnología ciudadana” (t. c.), siguiendo métodos de investigación tecnológica.

Vista así, la c. c. (o la t. c.) no es cosa de todos los días. Sería un logro si el estudiantado de cualquier país pudiera vivir una experiencia de ese tipo al menos una vez durante su escolaridad. No es una opción para la actividad regular en las aulas.

Pero la c. c. o la t. c. no son los únicos tipos de aprendizaje por la investigación que pueden existir en una escuela. En mi caso, aprendiendo de pedagogas y pedagogos insignes, he propuesto tres tipos de proyectos de investigación deseables en la escuela: científicos, tecnológicos y ciudadanos.

Ver un artículo mío al respecto aquí:
https://www.educacionfpydeportes.gob.es/revista-de-educacion/numeros-revista-educacion/numeros-anteriores/2000/re323/re323-14.html

En estos casos, los estudiantes trabajan solo con su profesor o equipo de profesores. No se aspira a resultados publicables en revistas especializadas. Pero sí a interesantes y motivantes esfuerzos, siguiendo en cada caso metodologías diferentes: científicas, tecnológicas o de investigación-acción (o, al menos, de reflexión crítica ciudadana).

Hay también un cuarto tipo de proyectos: los de aprendizaje-servicio. Considero que éstos deben hacerse en grupos grandes, de varias secciones de la institución educativa que se van rotando. Implican un servicio comunitario con reflexión crítica y, a menudo, colaboración con personas de la comunidad. Pueden involucrar la participación de expertos, pero como asesores, sobre todo en la planificación de la acción.
Hablo de ellos en mi libro La investigación en la escuela-casa de la cultura (Laboratorio Educativo, 2017). En América Latina hay experiencia en este tipo de proyectos. Destaca el caso argentino, con maría Nieves Tapia.

La situación de la escuela venezolana actual es crítica. Lamentablemente, no parece posible hoy la masificación de una propuesta como la del documento revisado, ni tampoco la de mis cuatro tipos de proyectos. Pero observo que, con inteligencia mética, el autor culmina su texto invitando a desarrollar su propuesta en el Festival Juvenil de la Ciencia, un espacio donde sí puede ser asumida, como un primer paso.

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    Luis Ordóñez

    Gracias por sus comentarios profesora. Ciertamente que tenemos mucho que discutir para ponernos de acuerdo en el uso de la expresiones ciencia, tecnología, social y/o natural. Sobretodo a la hora de iniciativas pedagógicas. Si vamos a la RAE, define «ciencia» como el «Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente». Esta definición primaria subraya el rigor y la sistematicidad inherentes a la actividad científica. Si bien la RAE también ofrece acepciones más amplias, como «cada una de las áreas de la ciencia tiene un método o un objeto de estudio determinados» o incluso «sabiduría o erudición» , el enfoque principal para este análisis reside en su dimensión epistemológica.
    Por su parte, la RAE define «tecnología» como el «conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico». Una segunda acepción se refiere al «conjunto de los instrumentos y procedimientos industriales de un determinado sector o producto». La primera definición pone de manifiesto el carácter aplicado y utilitario de la tecnología.
    Estoy seguro que podemos profundizar en estos aspectos y la invito a que consideremos la posibilidad de hacerlo como equipo.
    Por favor considere adicionalmente la posibilidad de escribir notas para esta Bitácora en forma permanente.

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