Boletín InterConectados agosto 2026
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Editorial
Quince años después…
Mario Abate y Luis Ordóñez, Interconectados
Hoy quisiéramos invitarlos a reflexionar sobre una constante humana: nuestra compleja relación con el cambio, el control y la convivencia. Para abordar esta realidad, presentaremos nuestras ideas haciendo uso de tres momentos claves. En primer lugar, realizaremos un breve viaje histórico desde nuestros orígenes prehistóricos en las cavernas para comprender cómo el miedo a lo desconocido y la lucha por el poder político y territorial han moldeado nuestras sociedades. En un segundo momento, aterrizaremos ese análisis en nuestra realidad contemporánea, examinando cómo ese miedo y esa pugna por el control se manifiestan hoy en la profunda “policrisis” venezolana, evidenciada tras el devastador sismo de junio de 2026 y teorizada a través de la fractura entre las estructuras formales del Estado y el tejido social de nuestras comunidades. Finalmente, presentaremos una alternativa de esperanza y reconstrucción desde la acción ciudadana: la labor de la Fundación Interconectados, demostrando cómo, a través de la educación, la tecnología y el conocimiento compartido, es posible tender un puente que sane nuestras divisiones y nos permita aprender a vivir en paz. Iniciemos, entonces, este recorrido.
Desde El Castillo en Cantabria, España, con más de 100.000 años de antigüedad, y las cavernas de Chauvet en Francia con pinturas rupestres de más de 30.000 años, el ser humano le tuvo miedo al cambio y a lo desconocido. Y aunque hasta físicamente el hombre ha cambiado, estos miedos se mantienen.
Es por ello que en la evolución de la sociedad nuestra primera aproximación al cambio es de rechazo, lo atacamos, lo acusamos de ser peligroso y de ser una amenaza para la humanidad. Pero luego, con el tiempo esa percepción se desvanece y lo que era considerado como “cambio” se va introduciendo en la cotidianidad hasta quedarse, evaporándose el miedo. Este proceso (de cambio) se convierte en algo prácticamente imperceptible, pues aquello que resultó rechazado se incorporó y se quedó; los pocos que se atrevan a no incorporarlos serán tildados de atrasados.
Para ejemplificar a lo que nos referimos, pensemos por unos momentos, en aquellos cambios radicales como la incorporación en nuestras vidas de la luz eléctrica, los automóviles y aviones como medios de transportes, pasando por la desaparición o transformación de profesiones y oficios, como el de tejer alfombras (una vida entera para confeccionar solo tres alfombras), hasta llegar a las tecnologías de información y comunicación (TIC) y a la generación de la inteligencia artificial.
Sin embargo; es preciso indicar que los cambios de los que hablamos, no resultaron de la nada, fueron y siguen siendo en gran medida la reacción de este miedo. Por ello podríamos afirmar que paralelamente a lo que venimos conversando, la historia nos muestra que lo primero que hicieron nuestros antepasados, hace 40.800 años, fue fabricar de manera rudimentaria armas para poder defenderse de los animales y para alimentarse de ellos. Y forjaron unos mazos muy grandes y de madera dura, unos palos largos y fuertes para con ella defenderse o matar. Mientras eran pocos y vivían distanciados, no hubo problemas, pero cuando crecieron y se convirtieron en Tribu, comenzaron las diferencias: ellos tienen más terreno, sí, pero nosotros estamos más cerca del agua y, así se fueron complejizando las relaciones sociales, surgiendo sentimientos como los que hoy conocemos como odio y envidia. Hasta que un día se enfrentaron con sus mazos, palos y piedras, se hirieron, se mataron, invadieron las cavernas de los perdedores y ganaron la primera guerra de la humanidad.
Desde entonces, no han faltado motivos para provocar una guerra; por cierto, actualmente vivimos una de aproximadamente cuatro años entre Rusia y Ucrania y otras de meses entre EE. UU. e Irán.
Parece que no nacimos todos en el mismo planeta para separarnos y dividirnos. Nacimos entre hermanos para inventar la enemistad y, con ella, el odio y con él, las Guerras. NO PODEMOS O NO SABEMOS VIVIR EN PAZ. Además de las guerras entre tribus diferentes, inventamos las guerras internas: el más fuerte era el que mandaba, pero el más inteligente quería desplazarlo. Pero solo no podía, necesitaba apoyo de los otros, comenzó a hacer una silenciosa “campaña electoral”, claro que ellos no sabían que era electoral, pero ahora nosotros lo sabemos y lo hacemos con inversiones impresionantes. Fue entonces cuando comenzaron a aparecer los partidos políticos.
Esta dinámica de confrontación y búsqueda de control, que tuvo sus raíces en el origen de las facciones políticas primitivas, no se quedó atrapada en la prehistoria; por el contrario, ha evolucionado y se ha arraigado a lo largo de los siglos en el diseño de nuestras instituciones modernas. De este modo, los mismos patrones de división y lucha por el poder político que dividieron a las primeras tribus explican las fracturas sistémicas que arrastramos hasta el día de hoy, manifestándose con especial gravedad cuando las estructuras institucionales se enfrentan a una catástrofe. Es precisamente bajo este hilo conductor histórico como podemos entender el panorama actual, donde esa lucha por el control y ese miedo al cambio han mutado en una realidad que nos abofetea con una crudeza sin precedentes
En nuestro caso, Venezuela no solo atraviesa una crisis, sino una auténtica policrisis, una «tormenta perfecta» donde los problemas no vienen solos, sino que se alimentan entre sí. El detonante final, a nuestro juicio, fue el devastador doble terremoto del pasado 24 de junio de 2026. Este sismo no golpeó una estructura sólida, sino una nación que ya presentaba «grietas profundas»: servicios públicos colapsados, hospitales en precariedad y una toma de decisiones centralizada y lenta. El impacto generó un efecto dominó: la destrucción del puerto de La Guaira y el colapso de las vías principales detuvieron el flujo de comida y medicinas, mientras la falta de coordinación institucional impidió el rescate oportuno de víctimas, aumentando trágicamente el número de fallecidos.
Esta tragedia ha dejado al desnudo lo que Alejandro Moreno Olmedo llamó la «hendidura ontológica» de Venezuela: una falla tectónica que separa dos mundos de vida irreconciliables. Por un lado, tenemos «El Aro», que representa la estructura formal del Estado, la burocracia rígida y el intento de control racional y, a menudo, militarizado de la sociedad. Por el otro, palpita «La Trama», esa red elástica de relaciones afectivas y solidaridad orgánica donde el venezolano se reconoce en el otro-nosotros. Tras el terremoto, vimos a la «Trama» activarse de inmediato: vecinos rescatando a vecinos por pura humanidad, mientras el «Aro» respondía con recelo, bloqueando iniciativas civiles o priorizando el control político sobre la urgencia del rescate. Es un choque entre una estructura fría que no sabe dialogar y un tejido social que sobrevive al margen de ella.
Ante este panorama de fragmentación y desconfianza, la labor de la Fundación Interconectados, creada hace 15 años por Luis Ordóñez, Daniel Bruzual y mi persona, adquiere una relevancia existencial. Nuestro propósito nunca fue simplemente «conectar» personas a internet, sino movilizar conocimiento para el empoderamiento ciudadano. Nacimos con la misión de utilizar las TIC, no como un fin, sino como herramientas estratégicas para que las comunidades puedan procesar información clave y resolver sus propios problemas locales.
¿Cómo ayudamos a integrar el puente que una estas dos culturas del Aro y la Trama? Lo hacemos atacando la «producción de ignorancia institucionalizada», ese vicio del «Aro» que desprecia el saber popular y lo etiqueta como atraso o caos. Interconectados trabaja para que el saber técnico de la academia se vincule horizontalmente con la «inteligencia mética» del ciudadano —ese conocimiento práctico y sagaz que ha permitido al pueblo sobrevivir a las crisis—. A través de nuestros entornos virtuales de aprendizaje, como los CAMEL (Cursos Abiertos Masivos En Línea) y los Foros Invertidos, capacitamos a ciudadanos y académicos en competencias colaborativas para superar la «insularidad institucional» y el individualismo.
No es de extrañar entonces que nuestra propuesta para la reconstrucción del país se base en el Desarrollo Impulsado por la Comunidad (CDD por sus siglas en inglés). Entendemos que la confianza no se recupera por decreto, sino trabajando juntos en proyectos tangibles. El puente que proponemos utiliza a la escuela como un «espacio seguro» y legítimo. En este modelo, el estudiante se convierte en un «hijo-puente», una figura que conecta el mundo relacional del hogar (la Trama) con el mundo institucional de la educación (el Aro).
A través de la ciencia ciudadana escolar, aspiramos fomentar que los vecinos y estudiantes recolecten datos sobre su propia realidad —ya sea la calidad del agua o los daños tras el sismo—, legitimando la acción del colectivo mediante evidencia. Así, el ciudadano deja de ser un «objeto de asistencia» para convertirse en un actor clave que define y aplica soluciones. Este ejercicio educa en una ciudadanía activa y ética, donde la participación no se limita a las urnas, sino que se ejerce diariamente en la resolución de controversias sociotécnicas para el bien común.
A mediano plazo, la reconstrucción de Venezuela será una tarea titánica y costosa que traerá más inflación y dificultades. Sin embargo, el futuro no vendrá de imponer más esquemas rígidos desde arriba, sino de permitir que la Trama se represente a sí misma y dialogue con el Aro sin la distorsión del mesianismo o la burocracia ciega.
En Interconectados creemos firmemente que la verdadera fuerza del país radica en su gente y en su capacidad de organizarse desde abajo. Tras 15 años de labor, seguimos construyendo ese puente donde la convivencia y la relacionalidad afectiva sean la base de una nueva modernidad venezolana. Todavía no hemos llegado a nuestra mayoría de edad como fundación, pero llegaremos, convencidos de que educar es, en última instancia, habilitar la comprensión crítica del entorno y la acción responsable para cerrar, de una vez por todas, la hendidura que nos separa.
Bibliografía: la Bitácora de Interconectados
Construyendo caminos con el XIV Foro Invertido
En el marco de la LXXVI de la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia -AsoVAC-, estaremos con nuestro Foro Invertido. Presentamos a continuación unos elementos a modo de invitación para participar con ponencias en el Foro, evento bandera de InterConectados. Y luego la normativa para la presentación de ponencias.

Foro Invertido
Inteligencia Colectiva para responder a la policrisis en Venezuela
(Sobre policrisis en Bitácora de InterConectados)
Invitamos a investigadores, educadores, profesionales, estudiantes y público en general
Propósito:
Articular redes de inteligencia colectiva -vinculando a la academia, profesionales y comunidades- para la propuesta de estudios, reflexiones y análisis sobre cuestiones pedagógicas, tecnológicas y estratégicas, que respondan a la policrisis venezolana.
Temas y subtemas posibles:
- Pedagogías para la policrisis y la resiliencia: Estrategias de continuidad pedagógica en entornos de interrupción. Currículos flexibles frente a la incertidumbre y la vulnerabilidad. La institución educativa como nodo de gestión comunitaria y territorial.
- Inteligencia humana, inteligencia artificial y saber práctico: IA aplicada a la anticipación y gestión de riesgos. Inteligencia mética: juicio humano ante la automatización. Decisiones híbridas en situaciones de incertidumbre. Autonomía y soberanía tecnológica en contextos críticos.
- Redes de colaboración y participación: Mapeo de saberes: conectando inteligencias académicas, profesionales y comunitarias. Sostenibilidad de comunidades de práctica en contextos de diáspora y fragmentación. Liderazgo colaborativo: articulando alianzas para la reconstrucción social.
- Ambiente y control de riesgos en la policrisis venezolana: Cultura preventiva y sismología ciudadana en la formación integral. Educación ambiental adaptativa ante fenómenos naturales extremos. Evaluación colaborativa de riesgos: el ciudadano en la seguridad de sus espacios.
Cronograma:
- Inicio de inscripciones (Título de ponencia) 25 de julio-31 de agosto
- Envío resumen de ponencia 1 al 30 de septiembre
- Envío carta de aceptación 7 de octubre
- Recepción de presentaciones en YouTube 28 de octubre
- Programa definitivo 5 de noviembre
- Fase asincrónica 9 al 16 de noviembre
- Reunión sincrónica 17 al 20 de noviembre
Normativa de elaboración de resúmenes de su ponencia:
- Información de Autores y Coautores: Nombre y Apellidos de autores separados por comas, indicar institución y un correo electrónico de contacto por cada autor.
- Resumen redactado en un solo párrafo, con un máximo de 500 palabras (incluido el título) –título, objetivo, metodología, resultados o hallazgos y palabras clave.
- En un segundo párrafo incluir las referencias completas utilizadas (formato APA ).
- Formato: documento .doc o .docx configurado en tamaño de página Carta , márgenes 3,3 cm, espaciado sencillo, tipo de letra Times New Roman, tamaño 12 puntos.
Presentación: Luego de aceptado el resumen de la ponencia, los autores deben elaborar una presentación con audio para ser visualizada vía YouTube, en formato 5-10-30, que significa: exposición de su investigación en 5 láminas, en un lapso de 10 minutos y en letra de tamaño 30 puntos. Ver presentaciones de foros anteriores.
Cualquier información adicional, requerimiento de asistencia pueden escribir al correo fundacioninterconectados@gmail.com o caracasinterconectados@gmail.com
Noticias de InterConectados

José Gregorio Álvarez Cornett, amigo de InterConectados, fue reconocido con la Mención Honorífica del Premio Juan Manuel Cagigal de 2025 por el libro Huellas, Ashiato, Paulkhuna. La impronta asiática en la ciencia y la tecnología en Venezuela durante el siglo XX. La obra, publicada por el Centro de Estudios de África y Asia, de la Universidad de los Andes, detalla la participación de investigadores de origen asiático que contribuyeron a la modernización e institucionalización de la ciencia y la tecnología de Venezuela.
Dentro de la reorganización de la Bitácora, Interconectados avanza en la creación de los editoriales del boletín como una sección propia, como parte de un objetivo más ambicioso: que aparezcan en Google Scholar. Atendiendo algunas recomendaciones que da esa entidad (por ejemplo, la disponibilidad en el formato PDF) y otras en las que se está avanzando, continuamos con el proceso, una muestra de la trascendencia del boletín de Interconectados.
¿Qué pasó entre boletines?
Los terremotos de Venezuela del 24 de junio prácticamente terminaron con el período escolar. Eso motivó a Paúl Esqueda a reflexionar sobre el impacto de las interrupciones en la educación primaria y secundaria. Los costos emocionales y psicológicos, sumados a los retrasos educativos y académicos, son detallados en este artículo.
La necesaria reconstrucción a una Venezuela en policrisis, es analizada por Luis Ordóñez, quien propone la construcción de equipos de investigación colaborativos y transdisciplinarios con información, comunicación y confianza como pilares de dicha reconstrucción.
Edición: Leonardo Picón. Equipo de apoyo: Zuly Del Fiaco, Luis Ordóñez, Nelson Mendoza Blanco, Alberto Castellano(✟)
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